SESIONES
Se trabaja:
Infanto-juvenil
El objetivo es desarrollar flexibilidad psicológica desde edades tempranas, ayudando a niños y adolescentes a relacionarse de manera más saludable con sus emociones, pensamientos y experiencias. Se trabaja desde un lenguaje adaptado, con metáforas, juegos, cuentos y materiales visuales.
Aprender a reconocer y aceptar emociones sin evitarlas, fortalecer la autonomía y la conducta guiada por valores o mejorar habilidades sociales y de regulación emocional.
Y muy importante: se trabaja con los padres y profesores, para que acompañen y refuercen esos aprendizajes en el día a día y serles de guía para entender el comportamiento de sus hijos y ayudarles a saber cómo ayudarles.
En resumen: se busca que los niños y adolescentes aprendan a aceptar lo que sienten, expresarlo sin dañarse ni dañar a otros, y actuar de acuerdo con lo que les importa.
Adultos:
Aquí el foco está en ayudar a la persona a dejar de luchar contra lo que no puede controlar (pensamientos, emociones, pasado…) y enfocarse en vivir de acuerdo con sus valores.
El foco está en aumentar la flexibilidad psicológica, favoreciendo la capacidad de actuar en función de los valores personales a pesar del malestar.
Se utilizan los principios del contextualismo funcional para comprender la conducta en su contexto, no como síntoma aislado.
En resumen: se acompaña a la persona a vivir con mayor conciencia, aceptación y sentido, en lugar de quedar atrapada en la lucha interna.
Personas mayores:
Evaluación y rehabilitación neurológica: Realización de pruebas que ayudan a entender cómo
funciona el cerebro: cómo pensamos, recordamos, nos concentramos o controlamos las emociones.
Con esa información, se puede planificar el mejor tratamiento para cada persona.
En pocas palabras: sirve para conocer las fortalezas y las áreas que necesitan apoyo.
El objetivo es que la persona vuelva a sentirse capaz, independiente y con buena calidad de vida.
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